Una de las primeras preguntas que se hace cualquier persona antes de reformar su vivienda, además del precio es: ¿cuánto tiempo voy a tener mi casa patas arriba?. Y aunque no existe una misma duración para todas las reformas, sí es posible establecer unos plazos orientativos dependiendo de las características del inmueble, la superficie, el alcance de los trabajos y el estado de las instalaciones.
Como referencia general, una reforma integral de una vivienda puede durar entre 8 y 16 semanas, aunque determinados proyectos pueden necesitar más tiempo. Reformar un piso de 60 o 70 m² en buen estado no requiere la misma planificación que rehabilitar una vivienda antigua de 150 m² en la que sea necesario renovar completamente electricidad, fontanería, distribución, cerramientos y acabados.
Por eso, más que buscar un número exacto de semanas, lo importante es realizar una planificación profesional de todos los trabajos que forman parte de la reforma. Y contar con la ayuda profesional de San Reforma, es la mejor decisión.
Una reforma integral implica mucho más que cambiar el suelo, pintar las paredes o renovar una cocina. Se trata de intervenir en diferentes elementos de la vivienda para conseguir una transformación completa, tanto desde el punto de vista funcional como estético.
Dependiendo del proyecto, puede incluir:
Precisamente por esta variedad de trabajos, la duración de una reforma integral no depende únicamente de los metros cuadrados de la vivienda. La coordinación entre los diferentes gremios puede ser incluso más determinante que la superficie. En San Reforma contamos con todo tipo de profesionales para que esto no sea un problema.
Aunque cada proyecto debe estudiarse individualmente, podemos establecer unos plazos aproximados:
Vivienda pequeña, hasta unos 60 m²: entre 6 y 10 semanas.
Piso de entre 70 y 100 m²: aproximadamente entre 8 y 14 semanas.
Vivienda de más de 100 m²: entre 12 y 18 semanas, dependiendo del alcance de la intervención.
Viviendas antiguas o rehabilitaciones complejas: el plazo puede superar las 16 semanas.
Son cifras orientativas y no deben entenderse como un compromiso de duración. Una vivienda puede tener pocos metros cuadrados y presentar problemas que requieran actuaciones adicionales, mientras que otra de mayor superficie puede encontrarse en buenas condiciones y permitir una ejecución mucho más sencilla.
En San Reforma, antes de establecer un plazo de ejecución, se analiza el inmueble y se estudia qué actuaciones son necesarias. De esta manera, el cliente puede conocer desde el principio cuáles son las fases previstas y qué trabajos se van a realizar.
Para entender por qué una reforma puede durar varias semanas es necesario conocer qué sucede detrás de la transformación final.
Antes de comenzar a tirar tabiques o levantar suelos, es necesario definir el proyecto. Se estudia la distribución, se seleccionan materiales y acabados y se determina qué instalaciones deben modificarse.
Esta fase es fundamental porque una buena planificación permite evitar improvisaciones durante la obra.
Además, dependiendo del tipo de actuación, pueden ser necesarios proyectos técnicos, permisos o licencias. Resolver estos aspectos con antelación ayuda a evitar retrasos posteriores.
Una vez planificada la reforma comienza la retirada de los elementos que van a sustituirse: sanitarios, revestimientos, pavimentos, mobiliario, falsos techos, tabiques, instalaciones antiguas, etc.
Es una de las fases que más rápidamente cambia el aspecto de una vivienda, pero también requiere una correcta gestión de los residuos y la preparación de las superficies para los siguientes trabajos.
Si el proyecto contempla modificar la distribución, se construyen los nuevos tabiques y se preparan los espacios.
Aquí es especialmente importante comprobar previamente qué elementos pueden modificarse y cuáles forman parte de la estructura del edificio. No todos los muros pueden eliminarse, y determinadas actuaciones requieren soluciones técnicas específicas.
También se realizan trabajos relacionados con rozas, recrecidos, falsos techos, enfoscados y preparación de superficies.
La electricidad y la fontanería suelen ejecutarse en una fase temprana de la reforma porque muchas de estas instalaciones quedan posteriormente ocultas.
En una vivienda antigua, puede ser recomendable sustituir instalaciones que han quedado obsoletas para adaptarlas a las necesidades actuales de la vivienda.
La coordinación es fundamental: una instalación mal planificada puede obligar posteriormente a levantar revestimientos o modificar trabajos ya realizados.
La ejecución de cocinas y baños requiere coordinar diferentes gremios: albañilería, fontanería, electricidad, revestimientos, mobiliario, sanitarios e iluminación.
Por este motivo, aunque sean espacios relativamente pequeños, pueden concentrar una parte importante de la planificación de una reforma integral.
Una vez finalizadas buena parte de las instalaciones y trabajos húmedos, comienza la colocación de suelos, azulejos, revestimientos, puertas, armarios y otros elementos de carpintería.
La secuencia debe estar bien organizada para evitar que un gremio deteriore el trabajo realizado por otro.
La última fase suele estar protagonizada por la pintura, iluminación, mecanismos eléctricos, sanitarios, grifería, accesorios y otros acabados.
Después se realizan las comprobaciones finales y se corrigen los pequeños detalles antes de entregar la vivienda.
Cuando se habla de duración de una reforma integral, es importante diferenciar entre el plazo previsto y las circunstancias que pueden aparecer durante la obra.
Algunos de los factores que pueden modificar el calendario son:
El estado real de la vivienda. En inmuebles antiguos pueden aparecer problemas que no eran visibles inicialmente, como tuberías deterioradas, humedades, instalaciones deficientes o superficies que necesitan una reparación adicional.
Cambios durante la obra. Modificar la distribución, cambiar materiales o introducir nuevas soluciones una vez comenzados los trabajos puede alterar considerablemente la planificación.
Disponibilidad de materiales. Algunos revestimientos, muebles, sanitarios, ventanas o elementos fabricados a medida necesitan plazos de suministro determinados.
Trabajos a medida. Una carpintería personalizada o determinados elementos de diseño requieren más tiempo que soluciones estándar.
Licencias y permisos. Dependiendo del tipo de reforma, pueden ser necesarios determinados trámites administrativos antes o durante la ejecución.
Coordinación de gremios. Una reforma integral implica numerosos profesionales. Si la entrada de cada gremio no está correctamente coordinada, pueden producirse tiempos muertos que alarguen innecesariamente la obra.
En San Reforma ofrecemos soluciones a todos estos problemas.
Sí, pero hacer una reforma más rápida no significa necesariamente hacerla mejor.
Una empresa profesional como San Reforma optimiza los tiempos mediante una planificación adecuada, coordinando los diferentes oficios y encargando con antelación aquellos materiales que tengan mayores plazos de suministro.
Sin embargo, existen trabajos que necesitan respetar sus propios tiempos. Por ejemplo, determinados materiales requieren un periodo de secado o fraguado antes de continuar con la siguiente fase.
Intentar acelerar estos procesos puede terminar provocando problemas en los acabados o incluso obligar a repetir determinados trabajos.
La clave está, por tanto, en reducir los tiempos muertos, no en saltarse los tiempos técnicos necesarios.
En la mayoría de los casos, no es la opción más recomendable.
Durante una reforma integral puede haber polvo, ruido, cortes temporales de agua o electricidad y zonas de paso limitadas. Además, cuando se están realizando demoliciones o trabajos de albañilería, resulta complicado mantener unas condiciones normales de habitabilidad.
Si el proyecto afecta a toda la vivienda, lo habitual es valorar la posibilidad de trasladarse temporalmente mientras se ejecutan los trabajos.
Una buena planificación permite establecer de antemano cuánto tiempo aproximadamente tendrá que permanecer desocupada la vivienda, algo especialmente importante cuando el propietario tiene que organizar un alquiler temporal, un traslado o el almacenamiento de sus muebles.
Una reforma integral no consiste únicamente en contratar diferentes profesionales. Hay que conseguir que todos ellos trabajen siguiendo una planificación común.
Albañiles, electricistas, fontaneros, pintores, carpinteros y otros profesionales deben intervenir en el momento adecuado y de acuerdo con las fases previstas.
Aquí es donde un servicio integral puede marcar una diferencia importante para el propietario. En lugar de tener que coordinar personalmente cada gremio, una empresa especializada puede asumir la gestión global del proyecto.
En San Reforma contamos con profesionales especializados en diferentes áreas de la construcción y la reforma, desde albañilería y pintura hasta fontanería, electricidad, rehabilitación, decoración e interiorismo.
El objetivo es que el cliente tenga un único interlocutor y una visión global de la reforma, desde la planificación inicial hasta los últimos acabados.
La única forma de obtener una estimación realmente útil es estudiar la vivienda y definir exactamente qué trabajos se van a realizar.
No es lo mismo reformar un piso de 80 m² manteniendo la distribución y parte de las instalaciones que transformar completamente una vivienda, redistribuir sus espacios, renovar las instalaciones y modificar cocina y baños.
Por eso, antes de empezar una reforma integral conviene analizar:
Con toda esta información es posible elaborar una planificación mucho más realista y establecer un calendario de obra adaptado a las características concretas de la vivienda.
Si estás pensando en reformar una vivienda en Zaragoza, no tienes por qué enfrentarte a la obra sin saber cuánto puede durar, qué profesionales necesitas o en qué orden deben realizarse los trabajos.
En San Reforma estudiamos cada proyecto de manera personalizada para ofrecer una solución adaptada a las necesidades del cliente. Nuestro equipo reúne profesionales de diferentes especialidades para abordar reformas integrales, rehabilitaciones, construcción, interiorismo y decoración.
Desde la primera planificación hasta la finalización de la obra, nos encargamos de coordinar los diferentes trabajos para que el proceso sea lo más cómodo y organizado posible.
¿Estás pensando en hacer una reforma integral en Zaragoza? Contacta con San Reforma y cuéntanos tu proyecto. Estudiaremos las características de tu vivienda, las actuaciones que necesitas y tus objetivos para ofrecerte un asesoramiento personalizado y un presupuesto adaptado a tu reforma.